DE LA DOMINACIÓN MASCULINA Y DEMÁS LEYES
NATURALES (Emilia Moreno y Ramón Ignacio Correa)
LA DOMINACIÓN MASCULINA (Pierre Bourdieu)
Las diferencias de género han estado marcadas por
la asimetría de poder. Esa diferencia no es únicamente física, sino también
simbólica, es lo que Moreno y Correa llaman burka ideológico, referente a la
invisibilidad de la mujer (antropológica e histórica, religiosa, legislativa y
mediática) y la consideración de la misma como la Otra, la alteridad.
Esta consideración de la mujer como un ser
inferior ha llevado a la desgracia de la violencia de género que vivimos
diariamente y que se ha convertido en un fenómeno social cotidiano. Pero no
todos aceptaron este fenómeno social, cuando otros hombres no sexistas
mostraron una actitud crítica ante ello, se comenzó el camino del cambio que
gestaría el feminismo como movimiento político. Este cambio no lo pudieron
iniciar mujeres, sino hombres, ya que para tener una actitud crítica es
esencial estar cultivado, es decir, tener cultura; y como las mujeres no podían
estudiar y se tenían que dedicar a otras labores, no podían tener esa actitud
crítica al no darse del todo cuenta de la situación que vivían y verlo como
algo naturalizado.
En las religiones monoteístas, dominadoras en el
mundo, la situación de la mujer no era mejor, todo lo contrario, predicaban la
supremacía del hombre.
Las leyes civiles también eran duras contra las
mujeres y permisivas para los hombres. El adulterio tenía unas u otras
consecuencias en función del género, teniendo de forma general la muerte para
las mujeres.
Las imágenes influyen en gran medida en la
creación de la realidad en la que vivimos, y la publicidad de los medios
clásicos ha representado un estereotipo de mujer ligado al ámbito doméstico, la
sumisión, belleza y perversión. Las imágenes publicitarias dan a la mujer un
rol inferior al de los hombres.
Esta diferencia de roles es visible en las
películas Disney, en las que se transmiten valores de un visión androcéntrica.

Según Bourdieu, existe una construcción social de
la dimensión sexual, donde entra la división del trabajo sexual. Los hombres
son los que luchan por el poder y la dominación de otros hombres y por supuesto
de las mujeres.
La diferencia de género también ha estado y
todavía sigue presente en la división del trabajo, teniendo éste roles
diferentes en función del sexo. En la actualidad todavía no se ha acabado con
esta división del trabajo, pero sí se ha avanzado y paso a paso se está
consiguiendo la igualdad en este ámbito.
La forma de cambiar esta posición social y
conseguir la igualdad en todos los ámbitos es que las mujeres reciban una buena
educación y se cultiven para así desde una mirada crítica tomen conciencia y
decidan cambiar el mundo y que la dominación masculina sea cosa del pasado,
algo que ya ha comenzado a suceder.
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