Capítulo 3: La creación de falsas necesidades
Las falsas necesidades es un tema
que crea en mí un sentimiento enorme de indignación y evitación, no el tema en
sí, sino evitación de esas falsas necesidades.
El consumismo forma parte del
orden natural de las cosas, se ha introducido en nuestra sociedad como algo
normal a lo que adherirse sin reflexionar. “La sociedad de consumo no se rige
por las necesidades existentes ni por las demandas de los clientes sino por la
misma oferta que el sistema crea”. Así es, se sacan al mercado diariamente
productos que no son necesarios, es más, productos que llevan un pequeñísimo
cambio respecto al sacado poco antes, con el fin de que el consumo no decaiga.
Lo nuevo atrae, y si a lo antiguo le cambiamos la más mínima cosa ya se
convierte en novedoso, algo a lo que Barthes dio el nombre de “obsolescencia
programada”, basada en que la Publicidad intenta convencernos de que lo viejo
necesita ser cambiado por productos similares pero nuevos. Esto es algo que me
cabrea mucho y en lo que no caigo. ¿Por qué
las personas necesitan tener lo recién sacado al mercado si no lo
necesitan? Si es algo que no tiene productividad para ellos, no tiene ningún
sentido hacerles creer a las marcas que pueden hacer lo que quieran porque nos
van a conquistar, que su ley manda. Ejemplo de ello es la marca Apple, que saca
al mercado cosas continuamente como: tablets, móviles, ordenadores,…, que la
gente se mata por conseguir, cuando el gran mayoría no necesita estos aparatos
ni sus prestaciones. Estamos movidos por los intereses de los comerciantes.
Ellos juegan con nosotros, cuando debemos ser nosotros quienes les obliguemos a
jugar nuestro juego. Esto es lo que me indigna.
Como queda claro, soy
anticonsumista, es decir, no llevo móviles de última generación y mi ordenador
tiene ya seis años, ¿y qué?, sigue haciendo la función para lo que yo necesito
un ordenador. Y con el móvil lo mismo, cumple la función que necesito. Lo
hipócrita es gastar en algo que no se va a utilizar solo por creer que al tener
ello se es superior, o se puede sentir uno mejor.
Con lo último comentado en el
párrafo anterior entramos en otro aspecto importante en las falsas necesidades,
hablo de la unión de los sentimientos con esas falsas necesidades. Muchas
personas asocian productos a la sensación de libertad, exclusividad, aventura,
placer,… Hay una unión emocional con el producto.
La publicidad también ha hecho
uso de lo subliminal para crear falsas necesidades de consumo. Lo subliminal se
lleva al inconsciente, y de forma inconsciente, valga la redundancia, la
información queda guardada en nuestro cerebro y crea necesidades consumistas de
forma manipulativa, dirigiendo y controlando nuestro comportamiento, es una
“persuasión invisible”.
Los estereotipos, creados por las
clases dominantes para sus intereses, también juegan un importante papel en la
publicidad y consumismo, ya que orientan muchos comportamientos consumistas y
la publicidad se basa en ellos para dirigir los deseos y las falsas
necesidades. Para crear la necesidad de estar bella en una mujer utilizan el
estereotipo de mujer bella, lo que crea la necesidad de ser así. Igual con
otros estereotipos. Es un
condicionamiento sutil y autoritario.

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