jueves, 11 de mayo de 2017

Capítulo 3: LA CREACIÓN DE FALSAS NECESIDADES

Capítulo 3: La creación de falsas necesidades

Las falsas necesidades es un tema que crea en mí un sentimiento enorme de indignación y evitación, no el tema en sí, sino evitación de esas falsas necesidades.

El consumismo forma parte del orden natural de las cosas, se ha introducido en nuestra sociedad como algo normal a lo que adherirse sin reflexionar. “La sociedad de consumo no se rige por las necesidades existentes ni por las demandas de los clientes sino por la misma oferta que el sistema crea”. Así es, se sacan al mercado diariamente productos que no son necesarios, es más, productos que llevan un pequeñísimo cambio respecto al sacado poco antes, con el fin de que el consumo no decaiga. Lo nuevo atrae, y si a lo antiguo le cambiamos la más mínima cosa ya se convierte en novedoso, algo a lo que Barthes dio el nombre de “obsolescencia programada”, basada en que la Publicidad intenta convencernos de que lo viejo necesita ser cambiado por productos similares pero nuevos. Esto es algo que me cabrea mucho y en lo que no caigo. ¿Por qué  las personas necesitan tener lo recién sacado al mercado si no lo necesitan? Si es algo que no tiene productividad para ellos, no tiene ningún sentido hacerles creer a las marcas que pueden hacer lo que quieran porque nos van a conquistar, que su ley manda. Ejemplo de ello es la marca Apple, que saca al mercado cosas continuamente como: tablets, móviles, ordenadores,…, que la gente se mata por conseguir, cuando el gran mayoría no necesita estos aparatos ni sus prestaciones. Estamos movidos por los intereses de los comerciantes. Ellos juegan con nosotros, cuando debemos ser nosotros quienes les obliguemos a jugar nuestro juego. Esto es lo que me indigna.

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Como queda claro, soy anticonsumista, es decir, no llevo móviles de última generación y mi ordenador tiene ya seis años, ¿y qué?, sigue haciendo la función para lo que yo necesito un ordenador. Y con el móvil lo mismo, cumple la función que necesito. Lo hipócrita es gastar en algo que no se va a utilizar solo por creer que al tener ello se es superior, o se puede sentir uno mejor.
Con lo último comentado en el párrafo anterior entramos en otro aspecto importante en las falsas necesidades, hablo de la unión de los sentimientos con esas falsas necesidades. Muchas personas asocian productos a la sensación de libertad, exclusividad, aventura, placer,… Hay una unión emocional con el producto.

La publicidad también ha hecho uso de lo subliminal para crear falsas necesidades de consumo. Lo subliminal se lleva al inconsciente, y de forma inconsciente, valga la redundancia, la información queda guardada en nuestro cerebro y crea necesidades consumistas de forma manipulativa, dirigiendo y controlando nuestro comportamiento, es una “persuasión invisible”.

Los estereotipos, creados por las clases dominantes para sus intereses, también juegan un importante papel en la publicidad y consumismo, ya que orientan muchos comportamientos consumistas y la publicidad se basa en ellos para dirigir los deseos y las falsas necesidades. Para crear la necesidad de estar bella en una mujer utilizan el estereotipo de mujer bella, lo que crea la necesidad de ser así. Igual con otros estereotipos.  Es un condicionamiento sutil y autoritario.

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